1.100 muertos en Yemen por una epidemia de cólera

El resultado ha sido devastador. Hospitales desbordados, con enfermos en el suelo y secciones de triaje en carpas instaladas a la entrada de los centros

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Yemen sufre una epidemia de cólera y los fallecidos por la enfermedad se elevan a 1.100, en proporción, más que los 10.000 que han dejado los dos años de guerra. Pero la emergencia sanitaria es también consecuencia de ese enfrentamiento que ha destruído las frágiles infraestructuras del país más pobre del mundo árabe.

“Dos años de conflicto empiezan a hacer mella de forma más evidente que los combates propiamente dichos”, declara la representante de Unicef en Yemen, Meritxell Relaño. “Desde octubre de 2016 no cobran su sueldo ni los profesionales de la salud, ni los encargados de aguas y saneamiento, ni quienes recogen la basura. Algunos han seguido trabajando a pesar de todo, pero la mayoría ni siquiera puede pagarse el transporte para hacerlo. Eso y la falta de fondos para operar unos sistemas que ya estaban al borde del colapso antes de la guerra, han creado la tormenta perfecta en la que ha surgido la epidemia de cólera”, explica.

Unicef, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, encabeza junto a la Organización Mundial de la Salud (OMS) el esfuerzo internacional para contener la extensión de la epidemia que ya alcanza a 20 de las 22 provincias. “Las zonas más afectadas están en el noroeste del país, donde se concentra el 80% de la población”, precisa Relaño. Hasta el momento se han registrado 158.960 casos, la mitad de ellos niños.

El resultado ha sido devastador. Hospitales desbordados, con enfermos en el suelo y secciones de triaje en carpas instaladas a la entrada de los centros.

“No hay servicios sociales más allá de los que financia la ONU; el sistema está sobrepasado y por mucho que hagamos no podemos llegar a todo el mundo”, concede la representante de Unicef.

La OMS ha abierto 75 áreas de tratamiento de diarrea dentro de centros hospitalarios ya existentes y, en los lugares donde eso no ha sido posible por falta de espacio, Médicos sin Fronteras (MSF) incluso ha utilizado escuelas para prestar esa atención de emergencia. Unicef, por su parte, se está ocupando de establecer centros de rehidratación oral para atender los casos menos graves y evitar la saturación de los hospitales.

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