¿Niños rebeldes? Aprende como corregir esta actitud en seis pasos

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Los problemas de desobediencia en los pequeños de la casa perjudica el desarrollo del menor  y provoca desajustes en el entorno familiar. ¿Niños rebeldes? Aprende como corregir esa actitud en seis pasos.

Primero debes identificar si tu pequeño padece realmente problemas de desobediencia que aparecen a partir de los dos o tres años de edad, cuando están más conscientes de su comportamiento y como corregir esa actitud.

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Lo más común en las palabras de los padres es “no me hace caso en nada o protesta por todo”. Según estudios de la Sociedad Española de Pediatría y Atención Primaria esta conducta afecta al 15 por ciento de los menores en el país europeo.

Identificar

El patrón de un niño rebelde es la hostilidad hacia figuras de autoridad y desobediencia a todo lo que le dicen, afectando la convivencia familiar. Esta conducta puede ir en aumento con el pasar de los años si no se corrige a tiempo.

El Congreso Nacional de la Sociedad Española de Pediatría, indicó que estas actitudes suelen ser más repetitivas es los niños que en las niñas.

Motivar al pequeño

La motivación es la mejor herramienta para corregir la conducta rebelde en un niño, estimulando y reforzando los aspectos positivos y el castigo para los negativos.

Debes mostrar una actitud colaborativa, deja que el pequeño se exprese y te comente sus preocupaciones y molestia, escúchalo con atención y luego explícale por qué no debe tomar actitudes rebeldes para solucionar los problemas.

Lo idóneo es que entra ambas partes encuentren una solución, no lo subestimes porque es pequeño, empeoraría las cosas.

Si la conducta desobediente sigue, será necesario que lo lleves a un especialista para que le haga terapias que lo ayuden a salir del problema de rebeldía.

No perder los nervios

Sabemos que es difícil no perder los nervios ante el desafío del pequeño, pero los adultos somos nosotros, hay que controlar ese sentimiento al máximo o el niño estaría logrando su cometido de rebeldía.

En estos momentos de desesperación, colócate a la altura del pequeño para que haya contacto visual directo y en tono firme (más no de gritos) llamarle la atención sobre su mal comportamiento.

Rutinas de obediencia

En tu hogar debe haber reglas que ayuden al niño a encarrilarse a la obediencia. Si el menor se acuesta tarde, come a la hora que quiere, definitivamente no será capaz de guiarse por normas o límites.

Realiza un horario definido para las distintas actividades del pequeño, con tiempo de descanso para que fomente su recreación. No es un régimen militar OJO, es establecer criterios razonables sobre algunos aspectos de su vida.

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Límites frente a la desobediencia

Como se dijo anteriormente, los límites y normas son fundamentales para establecer respeto en tu hogar. Tienen que ser claras y razonables, además que adaptadas a la edad del pequeño.

Debes explicarle el porqué de cada norma y en que beneficia la convivencia familiar. Recuerda que un “porqué yo lo digo” solo empeora las cosas.

Premiar buenos comportamientos

El buen comportamiento y esfuerzo que haga en pequeño debe ser recompensado, aunque pienses que forma parte de su vida realizar esas tareas, si lo incentivas querrá repetir actitudes positivas.

No es que le regales algo material cada vez que se porte bien porque estarías malcriándolo, puedes invitarle su dulce favorito o simplemente recompensarlo con palabras de agradecimiento, orgullo y satisfacción. Aunque no lo creas, esto le importa mucho al pequeño.