Oler la comida puede hacerte engordar, según la ciencia

¿Recuerdas cuántas veces has olido la pizza de tu acompañante de mesa mientras te comías una ensalada?

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En muchas ocasiones hemos escuchado que “la comida entra por los ojos”, pero además de la vista y el gusto, hay otro sentido que entra en juego: el olfato. Y es el que nos permite adivinar qué se cocina y si es probable que sea de nuestro agrado.

Si huele bien, uno se deja llevar. Cierra los ojos, inspira, sonríe y… ¡Engorda!

Sí, engorda. Es lo que asegura un reciente estudio de la Universidad de Berkeley, California, por las investigadoras Céline E. Riera y Eva Tsaousidou. Según el documento, el olor de la comida tiene su efecto en nuestro metabolismo.

¿Recuerdas cuántas veces has olido la pizza de tu acompañante de mesa mientras te comías una ensalada? Ahora todo tiene sentido.

El estudio deseaba determinar si el olfato podría influir a la hora de enviar órdenes al cerebro para almacenar o quemar grasa. Para llegar a esa conclusión, usaron dos grupos de ratones en tres pruebas distintas: un grupo cuyo sentido del olfato fue brevemente inhabilitado y uno con gran olfato.

Los ratones fueron sometidos a una dieta alta en grasas de Burger King. Los ratones normales doblaron su tamaño con la dieta, mientras que los ratones sin olfato solo aumentaron su peso en un 10%.

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“Los datos muestran que incluso la pérdida de olfato a corto plazo mejora la salud metabólica y la pérdida de peso, a pesar de las consecuencias negativas provocadas por una dieta rica en grasas”, explica la investigación.

Al parecer, nuestro sentido del olfato disminuye después de una comida, así que podríamos engañar al cerebro para que piense que ya ha sido alimentado y, de este modo, el cuerpo podría quemar grasa y calorías en lugar de almacenarlas.

El estudio concluye que “las personas que luchan contra la obesidad podrían eliminar o reducir su sentido del olfato temporalmente lo que les ayudaría a controlar antojos y quemar calorías y grasas más rápido”.

Sin embargo y como era de esperar, perder el olfato podría tener consecuencias negativas.