Dile adiós a la impuntualidad con estos consejos

Cambia tu reputación de ser el impuntual del grupo

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Si cada vez que llegas a un sitio donde te están esperando amigos o familiares debes iniciar con una frase como: “¡Ya sé. Soy de lo peor!”, entonces significa que eres el impuntual de tu círculo laboral, social y familiar.

La impuntualidad no sólo puede generar resentimientos en todas tus relaciones, sino hacerte sentir ansioso. Mira aquí algunos ejemplos:

“Trabajo mejor bajo presión”

De acuerdo con Joseph Ferrari, profesor de psicología y autor de Still Procrastinating?, cuando pospones algo estás reuniendo información para alcanzar una mejor meta, es decir, ser productiva.

Esto evita que tomes cualquier tipo de decisión y te mantiene inmóvil hasta el último minuto, ocasionando que te atrases. Sí, eventualmente haces todo, pero tus niveles de estrés, sin mencionar las posibles emergencias, se elevan por los cielos.

La solución

¡Toma pequeños pasos para avanzar! Ese golpe de adrenalina que sientes antes de una fecha límite no te está dando poderes de superproductividad.

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“Simplemente no puedo apegarme a planes fijos”

Quienes son de espíritu libre temen estar atrapados en un horario en caso de que algo mejor ocurra. Se sienten reprimidos por los planes concretos y esperan hasta “tener ganas” para hacer algo, lo cual deja muchas cosas inconclusas.

En otras palabras, rara vez llegan a tiempo. Si estás esperando el día que disfrutes del compromiso para comenzar algo, probablemente jamás llegará.

La solución

Apégate a un plan. Ser liberal puede ser muy poderoso, como que el mundo gira alrededor de ti, pero puede descontrolarte.

Si te sientes aunque sea un poco indeciso acerca del compromiso, simplemente di algo como: “Oye, me gustaría cenar contigo, pero tengo otros planes, así que mejor haz la reservación sin mí”.

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“Estoy muy ocupado, ¡El día no tiene suficientes horas!”

Los mártires del tiempo dicen que sí a todo y a menudo pasan por alto sus propias necesidades durante el proceso.

Se ofrecen a hacer la despedida de soltera de su prima o a recoger a la abuela en el aeropuerto, pero a costa de su clase de yoga o del proyecto que deseaban comenzar.

Mientras se sienten validados y útiles para otros, también abrumados, insatisfechos y usualmente llegan tarde a todos lados, características que pueden ocasionar fatiga crónica.

La solución

Comienza a decir “no”. Es verdad que decir sí a todo puede ayudarte a crecer en tu carrera y socialmente, y nunca perderás la oportunidad de ayudar a un amigo. Pero ofrecerte a hacer dos o tres cosas a la vez significa que cada minuto que pase tendrás menos tiempo para ti.

En cuanto al trabajo, cuando te den otra tarea que supere tus compromisos existentes, piensa antes de responder ¡claro! Mejor di: “Eso suena muy importante, me encantaría hacerlo; sin embargo, ahorita estoy trabajando en este proyecto. ¿Podrías ayudarme a elegir?”.

“Esto sólo me llevará un minuto”

La subestimación es bien intencionada, pero ocupa una realidad alterna donde el tiempo no tiene significado. Los subestimados tienen miedo de descubrir que no pueden hacer todo, o están obsesionados con que les toma mucho tiempo hacer ciertas cosas.

La solución

Aterriza. Elige una situación o tarea que regularmente te atrase y cuidadosamente estudia cómo haces en tres ocasiones separadas.

Después calcula un periodo promedio. Si te sientes atemorizado por el hoyo negro en tu horario, analiza tus tareas futuras con anticipación.