el presidente Emmanuel Macron prometió que viajará "al menos una vez por año a China" para que la relación entre ambos países "ingrese en una nueva era"

El encuentro entre los mandatarios de Francia y China, estará marcado por una agenda de temas económicos y medio ambientales. La visita oficial de tres días en la primera que realiza Emmanuel Macron al Gigante Asiático. El presidente francés estuvo en la ciudad de Xian, antigua capital china símbolo de la antigua “ruta de la seda”. En ese lugar, el el mandatario francés compartió con académicos y empresarios, en su alocusión hizo un llamado a fortalecer la alianza entre Francia y China para “el futuro del mundo”, especialmente en la defensa del medio ambiente, específicamente en fortalecer el compromiso de ambos países contra el calentamiento global.

En su discurso, el presidente francés prometió que viajará “al menos una vez por año a China” para que la relación entre ambos países “ingrese en una nueva era”, quien propuso a sus homólogos europeos trabajar junto a China en la “nueva rutas de la seda”. Un proyecto colosal de transporte ferroviario y marítimo entre el Pacífico y el continente europeo.

El proyecto de China para la nueva ruta de la seda del siglo XXI

“Nuestros destinos están unidos”, señaló en un discurso sobre lo que debe ser el futuro de la nueva geopolítica diplomática . “El futuro necesita a Francia, a Europa y a China”, agregó.

“Mi voluntad es que Francia y Europa (…) digan presente frente a lo que ofrece China”, dijo Macron. La posición de Francia respecto al ambicioso proyecto marcó un viraje, respecto a la prudencia de París en el tema, el cual evitaba así criticas por el interés expansionista de Beijing.

El mandatario galo continuó su agenda trasladándose a Beijing, junto a una comitiva que incluye unos 60 ejecutivos de empresas y representantes de instituciones. Allí fue recibido por el presidente chino, Xi Jinping, en la Residencia de Huéspedes de Estado Diaoyutai, en el centro de la capital China.

El gobernante asiático recordó que fue Francia el primer país occidental en establecer relaciones diplomáticas con el Gobierno comunista de Pekín en 1964. Enfatizo en mejorar la confianza política para ampliar relaciones con Francia y el resto de Europa.