Panamá salió de la lista negra de paraísos fiscales de la Unión Europea (UE), la medida fue aprobada el pasado 23 de enero, por los ministros de Economía y Finanzas de la UE. Los cuestionamientos por su supuesta falta de transparencia lleva varios años bajo la lupa de distintos organismos internacionales. El escándalo de los denominados papeles de Panamá, influyó en sanciones que obligaron al Estado a tomar medidas para generar confianza y credibilidad.

La influencia de España dentro de la UE, jugó un papale decisivo para sacar a Panamá de la lista negra de paraisos fiscales. Fernando García Casas, secretario de Estado de Cooperación Internacional para Iberoamérica y El Caribe del Gobierno español, reconoció que el país centroamericano ha avanzado mucho en transparencia fiscal y financiera. “Nos pareció que (la inclusión en la lista) era un fórmula injusta y a través de los mecanismos de la Unión Europea hemos insistido mucho para sacar a Panamá”, declaró Casas.

“Yo creo que es un país que está haciendo esfuerzos muy importantes en materia fiscal y financiera y eso tiene que ser reconocido por la comunidad internacional”, afirmó.

Garcia Casas, viajó a ciudad de Panamá para cumplir una importante misión diplomática en el fortalecimiento de las relaciones bilaterales entre la nación centroamericana y la nación Iberica. En nombre del Gobierno español, felicitó los logros obtenidos por el gobierno panameño en materia económica que hicieron que la UE reconsiderar la decisión de decertificación en materia de evasión de impuestos y blanqueo de capitales.

El Gobierno panameño, sin embargo, ha aprobado desde 2015 varias leyes para evitar el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo, suprimir las acciones al portador y penalizar la evasión fiscal y ha endurecido la regulación para los sectores no financieros como el inmobiliario, los servicios legales, los casinos y las casas de cambio.

España y la UE observan con mucha atención los cambios políticos que se avecinan en la región por la realización este año de siete elecciones trancendentales para Latinoamérica y su relación con el viejo continente. Crece la epectativa por los cambios que se puedan producir en el panorama político y social de los socios comerciales en el nuevo continente. En este marco, cobra importancia la Cumbre Iberoamericana en Guatemala y la Cumbre de las Américas en Lima.