Una relación de años de amistad caracterizada por el respeto, la buena comunicación y la confianza en el ámbito laboral. Hasta que despertó una química escondida, cuyo nivel de ebullición se puso de manifiesto cuando Ivana, una guapa morena de 45 años edad, le confiesa a Darío, su jefe, de 37 años de edad, todo lo que ella siente por él.

Ella le declara que fue “amor a primera vista”. Un día comenzaron a comunicarse, domingo por la noche. Ivana le escribe a Darío su jefe, un mensajes de texto.

El mismo decía – “Buenas noches licenciado, espero que haya tenido un merecido descanso, es muy importante su máxima atención a este asunto” (…) le sugiero lo siguiente”. Luego de leer su detallado mensaje, no dudo en responderle manifestando su agradecimiento.

La conversación se extendió para hablar del clásico de la Liga, con más confianza Ivana bromeaba con su jefe, ella le revelaba su exacerbado fanatismo hacia el Barcelona.

La humillante derrota del Madrid en el Bernabéu, hizo jocosa la conversación. Ivana tronó escribiendo ¡Odio a todos los madrilistas…! Y describía con lujos de detalles, el origen de su amor hacia el fútbol.

Ivana es barcelonista hasta los tuetanos y Darío fanatico del Real Madrid

Su padre era entrenador en una escuela de fútbol, y desde niña lo acompañaba en los entrenamientos y a los juegos. “Sufro por el fútbol, nunca me pierdo un partido del Barcelona, sigo la temporada desde principio a fin”, relata Ivana.

Seguidamente compartió sus fotos de aficionada, en los estadios, en una se mostraba su inconsolable llanto tras una eliminación en Champions. Parte de su habitación, está decorada con objetos alusivos al equipo culé. Pero no podía faltar, a manera de chiste, envió una improvisada planilla de invitación a su jefe para que cambiara de equipo. Entre risas…

Luego escribe, “Hay un solo madrilista que llevo en mi corazón y ese eres tú”. Darío incrédulo, tardó unos segundos en responder, un simple “gracias… por el digno privilegio”. Su asistente, luego escribe “así como sufro en cada partido, en cada jugada, de la misma manera, mi corazón vibra por ti” (…) “Darío te amo…”.

Darío un hombre siempre absorbido por su exigente trabajo, caballeroso con todas las damas de la oficina, felizmente casado, nunca imaginó que Ivana, la más seria de sus compañeras, mujer prudente, reservada, discreta, caracterizada por su orden y su aplomo en lo laboral. Una mujer de límites, que se ganaba el respeto de sus compañeros del sexo opuesto. Hacía que Darío, no saliera de su asombro.            

La madurez de Darío, la llevó a comprenderla como mujer, con el tino que lo caracteriza, le hizo saber que las uniones sentimentales en el trabajo, suelen traer problemas. Ella le envió una foto de su cama, la misma lucía una sábana del Barcelona F.C. su mensaje decía “nuestro nidito de amor, siempre habrá un espacio para ti”. La reacción, fue revelarle a su asistente, sin caer en la morbosidad que estaba sintiendo cositas, entre esas provocadoras erecciones.

Al día siguiente almorzaron juntos, ambos viajaron la siguiente semana en comisión de trabajo. Era costumbre dormir en habitaciones separadas.

Pero en esta oportunidad fueron ellos dos solos a Milán, luego de una ardua agenda de trabajo, la noche se puso libidinosa, sin señales de estrés, ni de cansancio. Ivana lucia radiante, sus ojos color café combinaba con los risos de su cabellera y Darío acostumbrado a los trajes de corbata.

Ambos lucían de ejecutivos semi – conservadores, algo así como una especie de Lois Laney con un Clark Kent.

La pasión se desbordó, los besos y las caricias estimulaban sus escondidos deseos. Pasada más de media hora, poco a poco, se fueron desvistiendo hasta que llegó una pasión incontrolada de Ivana, la misma se incrementó cuando recibió una dosis de sexo oral, su clítoris estimulado, hizo que los pezones de sus senos sobresaliera firmemente, su vagina húmeda, la llevó luego de unos cuantos gemidos de placer, a invitar a su amante a que la penetrara.

Darío la veía con sus penetrantes ojos claros, la besaba y a la vez la penetraba con intensidad, “rico…” exclamaba Ivana. Su jefe, le responde “te gusta”, – “¡Ay papi mucho…! Cógeme así” (…) “Que rico te siento dentro de mí, si antes me gustabas ¡ahora me gustas toditooo para mi!” .

Ivana nunca imaginó que un despistado Darío, nada que ver con los machistas absortos en mostrase como la última Coca Cola del desierto en la cama, fuese el hombre más excitante con el que había estado, multiplex orgasmos iban y venía, hasta que ella le pide – ¡Por favor ¡Acábame…!

Darío tampoco imaginó que Ivana con tres hijas, tendría un cuerpo tan bien conservado para sus cuatro décadas y media de edad. Ella hacia gala de su activismo deportivo, fomentado por su dedicación a la gimnasia. Dario siempre soñé ser como Nadia Comăneci” cuando él se fascinaba del esbelto cuerpo de su secretaria.

Ambos pasaron una noche inolvidable, ella le dio una dosis de sexo oral que terminó haciéndolo acabar en su boca, la noche terminó con una penetración anal, muy placentera para ambos. La alarma los despertó, arruinando las ganas de revivir todo lo que habían experimentado por la noche, no hubo tiempo de hacerlo otras vez, había premura por llegar a la convención.

Ivana fue más allá… de los esperado

Comenzó a tomarse atribuciones en el trabajo que estaban fuera de sus atribuciones. Darío al principio no se daba cuenta de la situación. Ella le escribía todos los días, lo envolvió en exagerados dramas, hacia mención a problemas familiares y de salud.

Darío comenzó a distanciarse de su esposa, estuvo a punto de decidir abandonar su hogar, para irse a vivir con Ivana, pero lo atormentaba causarle sufrimiento a su esposa, una mujer noble, como a su hija y al resto de la familia. Nunca había sido infiel a su esposa, sabía que ella no se merecía su engaño.

Un día un compañero de trabajo, le informó a Darío que Ivana había estando haciendo cosas incorrectas, abusando de su confianza, en su ausencia había creado conflictos en la oficina. Más allá de lo posesiva y confluctuada, Darío visualizó lo contraproducente en que se tornaba la actitud de Ivana con el resto de sus compañeros, capaz de arruinar su liderazgo dentro de la organización.

La química y todo lo que le atraía de ella, eran arruinados por los constantes cambios anímicos de Ivana. La identificó como una maníaco – depresiva.

Su amigo tuvo la confianza de aconsejarlo, le dijo “esa mujer hace todo lo que hace por que debe tener algo con usted”. Darío lo negó, pero Raúl le dijo “jefe con todo respeto, no hay nada más peligroso que caer en las garras de una mujer, son muy inteligentes y manipuladoras”.

Ella en una reunión de amiga, no dejaba de hablar de Darío, una de sus amigas tuvo la confianza de sondearla, era extraño que lo nombraba para todo, hasta que explotó, en llanto y una de ellas que la conocía de casi toda la vida, le dijo – “te estás haciendo daño a ti misma y a ese hombre que tiene un hogar consolidado”.

Ivana, se reconoce a si misma como una mujer que no puede controlar sus emociones, cree que los cambios hormonales la afectan, pero su actitud es típica al de las mujeres con problemas. Ella es victimas de su propia obsesión, pues no se dan cuenta que ahuyentan a los hombres por su actitud asfixiante.

Para Darío, Ivana le resultaba perfecta, linda y agradable, le unía relación profesional a la que se le agregó una química desbordada. Pero, de la noche a la mañana empezó a cambiar. Aunque él tuvo las mejores intenciones, su problema no solo arruinó la relación, difícilmente ella logré tener una estabilidad de pareja, si no supera su conflicto.

Pusieron fin a la relación y quedaron como amigos, de esos que se ven poco, pero que se siguen atrayendo. Darío le dijo que uno de los dos tenía que irse de la oficina, la decisión no significó un despido. Ivana decidió transferirse a otra sucursal cerca de su residencia, desde entonces han pasado más de dos años.

Aquella noche italiana, no se repitió pese a que ambos por dentro desean revivirla, ella  sigue trabajando, sin que se le conozca otra relación.

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