El obispo de Osorno, Juan Barros, cuestionado ante la opinión pública por presuntamente encubrir los abusos sexuales cometidos por Fernando Karadima, cuya polémica desató criticas durante la visita del papa Francisco a Chile.

Luego de doce días después de que el Papa Francisco abandonara Chile, el Vaticano informó que se investigarán las denuncias contra el obispo de Osorno, Juan Barros. El Sumo Pontífice habría ordenado a Charles J. Scicluna, Arzobispo de Malta y alto funcionario del Congreso Doctrina de la Fe para realizar la labor.

A parte de las victimas de Karadima, el sacerdote Felipe Berríos, es uno de los acusadore de Barros de encubrir los delitos de abuso sexual, en perjuicio de niños chilenos, recordó que “nosotros sabemos que (Barros) fue una persona cercana a Karadima durante años, y acá los denunciantes dicen que lo vieron a él, que vio la situación de abuso, él dice que no. Acá está la palabra de Barros contra la palabra de Hamilton, Murillo y Cruz”.

La influencia de la opinión pública y de Berríos, apunta a que “si Barros fue secretario de Karadima durante tantos años y dice que no supo nada, o es tonto, o ingenuo, o no dice la verdad”, a los cuestionamiento del sacerdote jesuita contra el obispo de Osorno.

Para el teólogo Álvaro Ramis es claro que Barros es un encubridor. Su argumento lo basa en la institucionalización de esta conducta durante un periodo histórico de la Iglesia: “Todos los problemas internos de la iglesia se solucionaban al interior de la iglesia, no fuera de ella, porque el Estado era una amenaza, entonces, para salvaguardar la autonomía eclesial, los procedimientos de censura castigo, moción, premio (…) eran internos; recién en el siglo XX se integra la idea de que la iglesia es parte de la sociedad, incluso con el Vaticano II se integra esta idea de que la iglesia no es un ente fuera del mundo, sino que está en el mundo”.

Las primera palabras del papa Francisco en tierras chilenas, fueron:  “no puedo dejar de manifestar el dolor y la vergüenza que siento ante el daño irreparable causado a los niños por parte de ministros de la Iglesia”, en referencia a los abusos sexuales de menores cometidos por algunos miembros de la Iglesia Católica chilena.