La venta de sus cuerpo con el atractivo de ofrecer su virginidad tiene unos cuantos oferentes, cuya subasta supera los 300.000 euros asegura la chica.

El propósito de la la joven es superar las “grandes dificultades financieras”, incluso confiesa pasar hambre. Ella aspira comprarle una casa a su madre, mudarse a otra ciudad y poder estudiar en la universidad.

“Nunca he salido con nadie y el máximo contacto que he tenido con otros chicos se limita a unos pocos besos”, reveló Rosalie Pinho.

La joven reconoció que su familia y amigos no tienen idea que creó con este ofrecimiento: “Es totalmente un secreto. Me preocupa mucho más cómo mi decisión se reflejaría en mi familia que con lo que la gente piense de mí”.

“La subasta de virginidad se considera prostitución y la prostitución se considera legal en Brasil, por lo que no hay nada de malo en lo que estoy haciendo”. dijo la señorita.

La chica fijó sus propias condiciones para su primer encuentro en el que perderá la virginidad, no puede haber otra persona, discreción absoluta, debe usar condón, la cita sexual no excederá las 12 horas en un hotel y no puede haber violencia.