El miércoles fuimos testigos de un gran espectáculo visto, apreciar una luna más brillante y más grande, conocida como superluna, que además coincidió con un eclipse, y con una luna azul y una luna de sangre, lo cual dio como resultado postales asombrosas.

Pero los científicos que investigan las características del satélite de la Tierra tuvieron un hallazgo sorprendente.

“Durante un eclipse lunar, la oscilación de la temperatura es tan dramática que es como si la superficie de la Luna pasara de ser en un horno a un congeladoren tan solo unas horas”, explica el científico Noah Petro, del Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA.

Y es que la temperatura en la superficie lunar durante un eclipse se movió entre los 93°C y los -128°C.

Un cambio de temperaturas extremo y ocurrido en un periodo relativamente corto, no deja de ser un hallazgo que haga pensar como ese fenómeno lunar afectará al planeta tierra. Sin embargo, los científicos aprovecharon el fenómenos para estudiar la composición de nuestro satélites artificial.

“Toda la naturaleza de la Luna cambia cuando se observa con una cámara térmica durante un eclipse”, dijo Paul Hayne, del Laboratorio de Física Atmosférica y Espacial de la Universidad de Colorado Boulder.

Para la NASA, un eclipse es una oportunidad para poner al descubierto cráteres desconocidos, pues las rocas pierden calor con mayor o menor rapidez dependiendo de su tamaño.

“Algunos cráteres comienzan a brillar porque las rocas que contienen todavía están calientes”, señala Hayne.