A propósito del Día Mundial de las Enfermedades Raras, que se celebra cada 28 de febrero, se ha dado a conocer recientemente el sorprendente caso de Ivy Angerman, una pequeña niña de 1 año y 6 meses que es alérgica al agua.

Sus padres ya no saben que hacer al respecto pues incluso un baño de 5 minutos le causa enormes erupciones en su piel, urticaria y dolorosas ampollas, sin importar la temperatura del agua o los químicos que utilice. La pequeña Ivy siempre termina llena de ronchas dolorosas.

Después de haber acudido a diferentes doctores y especialistas, una clínica que se dedica a estudiar enfermedades genéticas sumamente raras, detectaron que lo que padece Ivy es una alergia llamada urticaria quígenica. Es decir: alergia al agua.

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Tan grave es el asunto que cuando Ivy comienza a llorar (como cualquier niño de su edad), su rostro se comienza a hinchar y tornar de color rojo, debido a las lágrimas que le causan la alergia, y lo mismo pasa cuando transpira.

Hasta ahora ningún doctor ha encontrado el medicamento adecuado para Ivy, ya que es un caso demasiado extraño y muy poco común.

Lo peor de todo es que, la familia teme que la alergia llegue a órganos internos y el problema sea más grande.