El fundador de Facebook Mark Zuckerberg  no va a comparecer ante el Parlamento británico luego de que fuera citado por los casos de filtración de datos que supuestamente favorecieron a Donald Trump, según informó este martes dicha compañía.

En una carta remitida al presidente del Comité Parlamentario de Asuntos Digitales, Cultura, Medios de Comunicación y Deportes, Damian Collins, por parte de la responsable de Relaciones Públicas de la red social, Rebecca Stimson, se indica que uno de los adjuntos de Zuckerberg dará respuesta a las interpelaciones de los diputados.

A su vez, Stimson menciona  en la misiva que la empresa está de acuerdo en que estos asuntos “han de ser abordados al más alto nivel de la compañía por directivos con posiciones de autoridad”, por lo que precisó que el propio Zuckerberg “ha pedido personalmente a uno de sus adjuntos que se ponga a disposición del comité para prestar declaración en persona”.

En este sentido, la portavoz  nombra a dos directivos de la red social como posibles candidatos a personarse ante la Cámara: Mike Schroepfer, el responsable de tecnología de Facebook, y Chris Cox, jefe de producto, “ambos con una gran experiencia en estos asuntos y bien posicionados para responder a las preguntas del comité sobre esos temas complejos”, puntualiza.

Es pertinente una explicación de Zuckerberg

Por su parte Collins dio respuesta a lo emitido por la compañía señalando que vista la gravedad de las acusaciones, es “pertinente” que sea el mismo Zuckerberg quien ofreciera una explicación, ya sea en persona o por videoconferencia.

Recordemos que esta comisión había citado el pasado 20 de marzo al fundador de Facebook para que explicara la presunta filtración de datos de más de 50 millones de usuarios que pudo ayudar a la campaña electoral del presidente de EE UU, Donald Trump.

El caso fue destapado por el diario norteamericano The New York Times y el dominical británico The Observer, quienes divulgaron en sus publicaciones que  la empresa británica Cambridge Analytica,  fue contratada tanto por los responsables de la campaña electoral de Trump como por la iniciativa a favor del Brexit, recopiló información de millones de potenciales votantes a través de Facebook.

A partir de esos datos, diseñó un programa informático para predecir el sentido del voto de millones de personas y tratar de influir en sus decisiones.

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