Colombia se ha convertido en uno de los aliados fundamentales, junto a Estados Unidos, del Gobierno de Transición venezolano liderado por Juan Guaidó, que busca poner fin al régimen de Nicolás Maduro.

Planes de desestabilización y espionaje fueron denunciados por los servicios de inteligencia colombianos, en colaboración con los más de 700 militares que desertaron desde Venezuela en la última semana.

Más de 50 funcionarios del Servicios Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebín) estarían desplegados en Colombia, siendo su principal foco la ciudad de Bogotá. Sus funciones serían hacer seguimientos a líderes opositores, diplomáticos y funcionarios de alto nivel para revelar planes en contra del régimen chavista.

Además habrían sido destinados cinco millones de dólares para causar actos de desestabilización en la nación sudamericana, infiltrándose en protestas y marchas opositoras. Durante los últimos tres meses, el gobierno colombiano ha expulsado a más de una decena de individuos relacionados con espionaje a fines a Maduro.

El último caso fue el de Tania Pérez, alias Pau Pau, quien se hizo pasar por miembro de las Fuerzas Armadas desertoras con el objetivo de recolectar información y ser enviada a Caracas. Se notificó que no fue deportada debido a que la mujer de 28 años decidió colaborar con información importante, para ayudar a la restitución de la democracia en Venezuela.

Juan Guaidó volverá a territorio venezolano en las próximas horas, sufriendo varias amenazas en contra de su vida, las cuales fueron condenadas por la comunidad internacional que prepara acciones contundentes ante una posible agresión al mandatario interino.

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