María Solá: Una poeta argentina que ha conquistado España

Una muestra de que la inspiración y el talento pueden llevar a conquistar muchos espacios. 

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Fotografía: Instagram María Solá

Argentina y España juntos pueden ser una combinación perfecta, llena de muchas costumbres, cultura y ambos países tienen un lugar muy especial para María Solá Oteyza quien es una poeta argentina que ha conquistado a España.

El talento y amor por el arte ha venido como desde la sangre para Solá quien viene de padres actores, nos referimos a Miguel Ángel Solá y Blanca Oteyza. Por ello consideramos que en este caso aplica perfectamente que el talento se lleva en la sangre.

Y es que María no solo se ha limitado a una sola actividad. Buscando expandir y hacer llegar todo lo que tiene para ofrecer también hace shows donde lo hermoso de la poesía se une con la música. Llegando a salas como Intruso, Maravillas o Estupenda Bar.

Un talento que no se puede negar

Sin duda alguna Madrid y Buenos Aires son ciudades que significan mucho para esta talentosa mujer quien en su cuenta de Instagram las tiene presentes. Al mismo tiempo el talento ha llegado al punto de autoeditar su primer libro publicado por la editorial Círculo Rojo el cual lleva por nombre «Esto será nada, como todo» en el pasado año 2018 y vender los 350 ejemplares físicos que realizó de este.

Finalmente podemos ver como a María Solá Oteyza se le da muy bien hacer poemas que suenan a canción como ella misma lo indica en sus redes. Además de ello no podemos concluir sin mencionar que Solá ha sido redactora para medios como Metal o Le Cool Madrid y Barcelona.

Definitivamente María es una muestra de que la inspiración y el talento pueden llevar a conquistar muchos espacios.

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Todos tenían una chica de la que hablaban sin parar. Cuando no era Sofía era Ana, cuando Ana se quedaba corta entraba Claudia, y después llegaron María, Lorena y Blanca. Todas nos reconocíamos en la otra y pensábamos que tendríamos algo en común. Los primeros días, los cuales dedicábamos a la conquista e interpretábamos nuestros mejores papeles y sacábamos a relucir nuestras más bellas plumas, el pensamiento objetivo era “nada que temer”. Después llegaban las fiestas en las que coincidíamos y teníamos que besarnos las mejillas con la cabeza bien alta, erguidas, sacando pecho, dejando claro quien ocupaba el mejor puesto. Nos dedicábamos a odiarnos entre nosotras, tener rencor sin siquiera conocernos, un rencor que nacía de la envidia producida por un taladro que esculpía la boca por la cual nos sentíamos atraídas y fascinadas. Y ella era “La Otra”, “La mala”. Taladros ajenos en nuestras frentes, puntos rojos sobre nuestras cabezas. La certeza de que llegará una más joven, más divertida, menos problemática, más guapa (ahí, sí, sobre todo más guapa). Tantos días empleados en entender el amor mal. Una patética e invisible inversión fugaz. Tantos años empleados en crearnos inseguridades. Pero así era; todos tenían una chica de la que hablaban sin parar. Ahora mismo alguien debe estar taladrando con su lengua mi nombre en el vientre de otra persona. P.D. Quiero (y espero) que ella también tenga una chica de la que habla sin parar. // Foto de @annacinnamon_ #quicksnapshot #picture ❤️

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